Asumiendo el Riesgo

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Apóstol Juan Ballestrieri

Hablar sobre la necesidad imperiosa de ser Uno en Dios implica asumir el riesgo de que esta Palabra no se comprenda a cabalidad. En los últimos años, en cada Escuela de liderazgo de avanzada, enfatizamos la necesidad de entender todo el mensaje del Evangelio del Reino. Esto nos permitiría tomar decisiones de calidad, a la altura del Evangelio que nos fue impartido. Sin embargo, sería una falsedad ignorar los riesgos que surgen cada vez que el Espíritu Santo deposita un mensaje de revelación en nuestro espíritu.

 

Creo que la garantía para la implementación correcta del mensaje del Evangelio del Reino, está en el poder del Espíritu de resurrección que opera en nuestro espíritu recreado. Los límites de la garantía llegan hasta nuestro nivel de comprensión de las condiciones operativas del producto y aquí surge el riesgo. La cobertura correcta de la garantía depende de nuestra disposición a someternos a la voluntad de Dios. El pueblo cristiano acumula una deuda generacional elevada respecto de la calidad del mensaje de revelación que recibió.

Asumiendo los riesgos

En lo personal, creo que no llegamos a consumar la plenitud del mensaje del Evangelio del Reino porque nos resistimos a asumir los riesgos que involucra y esto refleja falta de entendimiento. En las Escuelas que celebramos durante los años 2011 y 2012, enseñamos acerca de los riesgos involucrados en la implementación del mensaje del Evangelio del Reino. Es imposible pretender abrazar las demandas del Evangelio sin entender los riesgos que conlleva.

La falta de resultados que caracterizó por siglos al liderazgo religioso tradicional, se origina en la enseñanza de verdades a medias. Las consecuencias se pueden ver con claridad en una generación que produjo gente materialmente enriquecida, conviviendo con personas que padecen a diario por causa de la ministración del mensaje del Evangelio del Reino. Sólo el Espíritu Santo tiene la capacidad para compensar esta dicotomía en nuestra vida y desarrollar nuestro entendimiento para no caer en un estado de crisis.

 

El mensaje del Evangelio del Reino es mucho más profundo de lo que podemos entender. Aunque el Espíritu Santo nos revela y nos enseña todas las cosas, su manifestación en el plano natural dependerá del grado de compromiso que asumimos con esa Palabra. Mientras algunos estamos analizando cómodamente el alcance de vivir como Cuerpo en el Uno, en otros lugares del mundo hay gente que está pagando con sus vidas el costo por abrazar esa misma verdad. Necesitamos recibir la gracia y el entendimiento que nos libere de vivir atrapados en estados extremos de riqueza y pobreza o salud y enfermedad.

 

Cuando seamos entrenados para avanzar sobre la Palabra impartida con la misma convicción y compromiso, seremos libres del temor de las circunstancias que nos rodean. Entonces la predicación del Evangelio del Reino no correrá riesgos, y la calidad de nuestras decisiones no estará determinada por nuestros estados de ánimo. Los riesgos del mensaje del Uno se minimizan cuando nos convertirnos en predicadores de la verdad. Esto nos alejará de la actitud política acostumbrada a presentar un mensaje adaptado a las necesidades de cada persona.

El contentamiento

No es nuestra tarea reconciliar a la persona que tiene éxito en todo, con la que no termina de levantar cabeza; ese es el trabajo del Espíritu Santo. No existen “muchos evangelios”; en realidad hay uno solo. Nuestra responsabilidad es comunicar el Evangelio del Reino con pureza y en toda su plenitud. Esto le permitirá al Señor configurar la revelación de la Palabra en cada persona, conforme al nivel de entendimiento que decidieron desarrollar.

 

La vida del Uno conlleva diferentes niveles de riegos. El apóstol Pablo dijo: “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11). Nuestra condición personal no puede determinar el nivel de compromiso que desarrollamos con el mensaje del Evangelio del Reino. En consecuencia, lo importante es que se revele la plenitud del entendimiento del mensaje de Jesucristo, tanto en los que viven como en los que mueren; tanto en los que están enriquecidos como en aquellos que atraviesan circunstancias de pobreza. Las circunstancias caprichosas, temporales y momentáneas no deben entorpecer la implementación del Evangelio del Reino en nuestra vida.

 

Cuando alcanzamos un estado de contentamiento, el Espíritu Santo nos dará la habilidad para aplicar correctamente el Evangelio del Reino para resolver nuestras circunstancias personales. En consecuencia, desaparecerán los retrasos en la implementación de la Palabra revelada. Cada área de nuestra mente donde habitan paradigmas de vida opuestos al criterio de juicio de Dios, será una fuente generadora de retrasos en la implementación del diseño apostólico sobre la Tierra. No tiene sentido volver a hacernos las mismas preguntas del pasado, porque eso nos impedirá enfocarnos en la verdad presente.

 

Nota editada, continua

Fuente: Apóstol Juan Ballestrieri

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