Pro-vida: “Seguimos con la Guerra”

Después del terremoto moral que ha sufrido la nación de Estados Unidos en los últimos días desde que el infame gobernador de Nueva York firmara la más abominable ley del aborto desde la trágica Roe versus Wade (El caso Roe versus Wade, es el nombre de la sentencia judicial dictada el 22 de enero de 1973 por el Tribunal Supremo estadounidense, en la cual legalizo el aborto en Estados Unidos), hace 46 años, la práctica del aborto ha querido extender su manto de muerte por todo el territorio estadounidense hasta hoy.

El caso Joe. VS. Wade

El movimiento pro-vida, ha luchado a través de estos años para revocar esta ley. La lucha ha sido feroz y penosa, con batallas perdidas, pero también ganadas.

Tras décadas de caer en picado en el pozo negro del aborto, la marea empezó a cambiar y el movimiento pro-vida comenzó a hacer oír su voz más y más en la sociedad, hasta que un cambio en la mentalidad de los americanos empezó a tener lugar.

Por otro lado, dependiendo del presidente de turno, a pesar de que el aborto se convirtió en la ley de la tierra, se empezaron a ganar batallas, no sólo del alma de la población, sino jurídico y legislativo.

Barak Obama a favor del Aborto

Lamentablemente, la llegada a la presidencia de Barak Obama representó un apoderamiento de las esferas de poder por parte no en primer lugar de las cabezas visibles de legisladores, organizaciones izquierdistas, y famosos de turno, sino de esos Principados y Potestades de los que la Palabra de Dios habla claramente:

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra Principados, contra Potestades, Contra los Gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”
(Efesios 6:12)

Imagínate unas Potestades Espirituales aplastadas cual pulpos sobre los asientos del Presidente, de miembros del Senado y del Congreso, así como de compañías y grandes magnates como George Soros, Planned Parenthood, Microsoft, Amazon, y similares.

Llega el presidente Ronald Trump a sacudir y empujar estas fuerzas de las tinieblas fuera de estos asientos de autoridad donde estaban cómodamente apoltronados y perchetrados, arremete contra ese imperio con un ariete, empezando a firmar leyes desde la primera semana de su Presidencia que cortan subsidios públicos para las compañías abortistas, pone jueces pro vida que juzgan de acuerdo a la Constitución, la cual defiende el derecho a la vida, y apoya gobernadores, legisladores y organizaciones civiles pro-vida.

Entonces, estos principados y potestades rugen en desesperación, puesto que se les está privando de su alimento, que es, aunque suene a película de terror, la sangre inocente de seres humanos.

No debe sorprendernos esta imagen como si se tratara de una novela de Steven King, pues ya desde tiempos bíblicos los sacrificios humanos, especialmente de niños (investíguese “Moloc”), eran práctica idólatra adoptada por diversos pueblos, y el diablo no ha cambiado de gusto ni de tácticas, y la misma historia de sus repugnantes prácticas se repite.

¿Qué pasó cuando aparecieron dos vacantes en el Tribunal Supremo, y le tocó a Trump llenarlas?

Donald Trump en contra del Aborto

Estas potestades, cuyas marionetas son la izquierda laicista, extremista, radical, socialista, comunista, y como se la quiera llamar, pusieron el grito (que no en el cielo) y empezaron a arengar a las hordas de desinformados e ignorantes sectores de la población para demandar que no pusieran jueces que fueran a destronar la ley del aborto.


Juez Kavanaugh

No fue de gratis que se levantara semejante feroz y agresiva oposición contra el Juez Kavanaugh, porque en el fondo, lo que querían es que no se les tocara la ley del aborto, y ya se había empezado a correr la voz de que, con Trump como Presidente, los días de Roe versus Wade (El caso Roe versus Wade, es el nombre de la sentencia judicial dictada el 22 de enero de 1973 por el Tribunal Supremo estadounidense, en la cual legalizo el aborto en Estados Unidos), estaban contados.

¿Podemos ver cómo todo tiene sentido a esta luz?

Ahora, no es suficiente que nuestros ojos sean abiertos a la verdad. Ha llegado el momento de despertar del sueño, de la apatía, y de la destructiva tibieza. O nos levantamos ahora, o vamos a perder la batalla.
El enemigo es malo, es vil, pero está bien organizado, tiene dinero, y casi todos los medios de comunicación rendidos a sus pies.

No salimos del shock de lo de Nueva York, cuando unos días más tarde, se escucha que en otros estados, cual piezas de dominó, se están presentando leyes similares para entronizar como ley el aborto hasta instantes antes del parto. ¡Es como un brote epidémico de cólera!

Yo le decía a mi marido: “Cariño, el Retorno del Señor está más cerca de lo que pensábamos.” Si algunos creían que estábamos en las 23:55, creo que ya hemos entrado en las 23:59. ¿Por qué digo esto? Porque esta semana, al gobernador de Virginia se le ha presentado la ley de línea izquierdista dura llamada “Acta de revocación”, que si llega a ser firmada, revocaría importantes restricciones al aborto de tercer trimestre (el cual dura hasta 40 semanas).

Esta ley representa la siguiente barbaridad: que una mujer con señales físicas de estar a punto de dar a luz pudiera pedir que se le practicara un aborto, si el médico en cuestión dice que el dar a luz a la criatura pudiera perjudicar su salud mental.” ¿Que?

Esta ley incluso quita la definición de “consentimiento informado”, queriendo decir que los médicos profesionales no les tienen que hablar a las madres de los riesgos potenciales. Quita también la necesidad de consentimiento del paciente, así como levanta ciertas penalizaciones legales.

Amigos, si esto pasa, Estados Unidos estaría a la par de países como China y Corea del Norte en cuanto a leyes del aborto. Y yo digo con dolor en mi corazón: ¡Cómo has caído, América, la tierra de los libres y la patria de los valientes, como reza el Himno Nacional Americano!

Tan horrible como esto suena al leerlo, escucharlo, o incluso escribir sobre ello, quiero terminar con una nota de aliento, confianza y Fé que sólo las Escrituras nos pueden dar. Apóstol Pablo no pudo ser más actual:

“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;
4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales,
sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,
5 derribando argumentos y toda altivez que
se levanta contra el conocimiento de Dios,
y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
6 y estando prontos para castigar toda desobediencia,
cuando vuestra obediencia sea perfecta.”
2 Corintios 10:3-6

Fuente: Beatriz Suárez-Pastrana (Aesvida USA)

Editado: Periódico UNO

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