Dinero no es sinónimo de Paz

Muchos de los hombres que consideramos sensatos y maduros viven como si el dinero fuera lo más importante en la vida. Aun cuando tienen la capacidad de tomar decisiones bien meditadas, de trabajar con responsabilidad y de organizar la vida de los demás correctamente. Por muy sabios que parezcan, suponen loca y excéntrica cualquier visión de la vida en la que el dinero no sea lo primordial.

Es curioso, pero —a medida que maduran— esa convicción se fortalece en su espíritu. Olvidan un dato fundamental que se repite eternamente a través de la historia: los hombres moriremos y el dinero no irá con nosotros a la tumba. Tampoco podemos usarlo en el más allá para comprar algo que nos sirva. San Agustín nos recuerda: «Ni a nosotros ni a nuestros hijos nos hacen felices las riquezas terrenales, pues las perdemos durante la vida o, después de morir, las poseerá quien no sabemos. Incluso puede que acaben en manos de quien no queremos. Solo Dios nos hace felices, porque Él es la verdadera riqueza del alma».

Con dinero se pueden adquirir muchos bienes materiales y se pueden pagar muchos servicios. Este da garantías y seguridad para el futuro. También ofrece prestigio, poder y consideración social. Sin embargo, solo proporciona bienes que se pueden comprar, como objetos y servicios.

El dinero no consigue la paz del alma, no enseña a disfrutar de la belleza, no otorga la fuerza de la amistad ni el calor del amor, no brinda las pequeñas delicias de una vida familiar. Tampoco nos enseña a saborear las circunstancias sencillas y bonitas de cada día, no nos lleva al encuentro con Dios. No proporciona inteligencia ni conocimientos, no proporciona honradez ni paz, no hace al hombre un buen padre de familia ni virtuoso, tampoco lo convierte en un buen gobernante ni en un buen cristiano.

Hablando de moral, tener mucho dinero no es ni bueno ni malo; tiene ventajas y desventajas. Lo negativo es claro: más capacidad para adquirir bienes es también más capacidad para despistarse, para entretenerse, para perder de vista lo fundamental porque se absorbe demasiado lo material. Facilita que el hombre se corrompa porque el dinero está más cerca de la corrupción que los valores. Es fácil dejarse llevar por la vanidad, sentir placer por la envidia de los demás hacia lo poseemos. Es fácil dejarse llevar por el capricho, concederse todos los gustos sin ponerse el freno que otros se ponen por necesidad en el comer, el beber, el gozar de fiestas, etc. Si hay mucho amor al dinero, es fácil dejarse comprar y acceder a sobornos, dejarse llevar por el espíritu del lujo y el capricho de gastar, caer en la frivolidad…

Es claro todo lo negativo que viene en compañía del dinero. No es fácil ser honesto y rico. Cristo lo advirtió con toda claridad cuando dijo: «Le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios». El Señor lo afirma a continuación: «Para los hombres esto es imposible, mas para Dios todo es posible». Puede concluirse que para ser rico y buen cristiano hay que pedir mucha ayuda a Dios.

Algo preocupante son los inconvenientes de ser rico en las sociedades industrializadas de hoy día. Suelen ser comunes algunos modos de vida que antes estaban se reservaban a unos pocos privilegiados. La vanidad, el capricho, el lujo, la frivolidad y la corrupción están al alcance de casi todas las fortunas.

Para muchos existe el peligro de dedicar su vida entera a poseer los bienes menos importantes. Corren el riesgo de que su inteligencia se ocupe permanentemente de planear lo que podrían tener, dejando lo que sí es importante fuera de su corazón. Corren el riesgo de que no les queden tiempo ni fuerzas para lo que sí vale. Precisamente por el atractivo que tiene el dinero hay que tener una actitud bíblica frente a este, para administrarlo bien sin caer en sus engaños y sus tentaciones.

¡Queremos ayudarte a mejorar tu administración financiera!

Si deseas aprender más sobre el tema de este artículo, asegúrate de leer

¿Cómo llego a fin de mes? del Dr. Andrés Panasiuk.

Si deseas contactarnos, escríbenos a: info@culturafinanciera.org

Información del material disponible en: www.culturafinanciera.org.

Editado Periódico UNO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .