Evitando la esclavitud financiera ¿como?

La esclavitud financiera es el resultado de varios factores: no obedecemos los Principios «P», vivimos en un lugar socio-económico que no nos corresponde y tomamos deudas demasiado rápido sin tener una buena planificación económica en la vida.

Por ejemplo: Santiago 3:16 dice: «Porque donde hay celos y contiendas, allí hay desorden y toda práctica perversa». Si tenemos orgullo, celos y avaricia eso nos va a llevar a comprar cosas que no necesitamos con dinero que no tenemos. 

El tratar de competir económicamente con un amigo, pariente o vecino, nos va a llevar a sobre-endeudarnos y perder de vista las verdaderas necesidades que debemos suplir en nuestra familia.  A veces, caemos en la trampa de aquel famoso dicho que dice: «¿A dónde va la gente?… Adonde va Vicente» -y queremos vivir como nuestros vecinos o nuestros parientes, sin entender que Hebreos 11 nos dice que cada uno de nosotros tenemos una carrera en la vida es muy diferente de la de los demás.

Por otro lado, San Pablo, nos dice en Romanos 12:2: «Cambien su manera de pensar para cambiar su manera de vivir» (Versión Dios Habla Hoy).  Debemos pensar diferente.  El mundo define nuestra identidad por la casa donde vivimos, el auto que manejamos y la ropa que vestimos.  Nosotros, definimos nuestra identidad por quienes somos en Cristo. 

Cada uno debemos vivir en la vivienda que Dios nos provea, transportarnos con lo que podamos pagar y vestirnos con lo que podamos comprar sin caer en deudas inútiles.

Otro ejemplo está en Proverbios 21:5 donde dice: «Los planes bien pensados: ¡pura ganancia! Los planes apresurados: ¡puro fracaso!». Los latinoamericanos planeamos poco y después nos metemos en problemas.  «Mide dos veces y corta una vez», dice un famoso proverbio norteamericano.  Pero nosotros, muchas veces, simplemente cortamos primero y después estamos pensando cómo resolvemos los problemas que nos hemos creado por ser apresurados…

Tenemos que aprender a planear si queremos evitar la esclavitud financiera.  Como decía el famoso evangelista D.L. Moody, «debemos planear como si fuésemos a vivir cien años y debemos vivir como si no llegáramos al final de este día».

Recordemos que nuestro deber más importante no es convertirnos en personas con más dinero, tener negocios más grandes, ni crear ministerios estelares. Nuestra meta más importante en la vida es serle fiel a Jesucristo. Dice en 1  Corintios 4:2: «Se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel».  Dios quiere nuestra fidelidad y nó una vida de lujos pagada a crédito.

Si necesitas cambiar tu manera de pensar en el ámbito financiero, este es un buen momento para hacerlo. Si necesitas salirte de la esclavitud financiera, queremos decirte que hay esperanza:  nosotros hemos ayudado a miles de personas a salir de sus problemas económicos.

Desecha de las actitudes erróneas en cuanto al dinero, comprométete a serle fiel a Jesús con el manejo de tus recursos y obedece los Principios Eternos de la Palabra de Dios -los Principios «P»- para vivir una vida muy diferente en los años por venir.

Fuente: Andres Panasiuk

Editado Periodico UNO

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