Conectarnos de acuerdo al propósito

La carrera de relevos es una de las más esperadas en los eventos Olímpicos.  Cuatro corredores se alistan cada cien metros para llegar a la meta en el menor tiempo posible sin que se caiga la estafeta, también conocida como “testigo”.  Aunque cada corredor tiene la responsabilidad de correr cien metros, existe una zona de unos veinte metros donde se produce la transferencia del testigo.  El secreto consiste en que ambos corredores conecten con la mirada y  sincronicen la velocidad sin perder de vista la meta. En esa pequeña distancia y en fracción de segundos se produce la entrega-recepción de la cual depende el éxito de la carrera.

Si pensamos en la vida como una carrera, sucede algo similar: existe un momento crucial, una coyuntura única, donde una generación tiene que entregarle la responsabilidad a la generación siguiente.  Fallar en “conectarnos” puede costarnos la carrera.  Existen al menos tres (3) cosas por las que podemos fallar y cada una de ellas puede constituir la “debilidad” o mejor dicho “área de oportunidad” (suena más bonito) de una de las generaciones que coexisten en la actualidad.  Intentaré con su permiso hacer un ensayo sin pretender ser categórico:

Podemos fallar por no ser intencionales en nuestra responsabilidad de conectarnos.  Es muy fácil no asumir que “conectarnos” es una responsabilidad y que debemos ser intencionales a la hora de hacerlo.  No lograrlo puede resultar en tragedia.  Pienso que esta ha sido la gran deuda de la conocida generación “baby boomers” de quienes hemos aprendido casi todo en cuanto a responsabilidad, valores y compromiso, pero hemos heredado también esa incapacidad natural para acortar brechas con la siguiente generación.

Podemos fallar por la incapacidad de desarrollar carácter en la generación receptora. Quienes pertenecemos a la generación X, caracterizada por ser la generación visagra entre la era análoga y la digital, de quienes dicen todavía somos los líderes de este tiempo (será por eso que el mundo está tan mal . . .) hemos sido negligentes en muchos casos en la crianza de nuestros hijos, así que muchos de ellos carecen del carácter para aceptar la responsabilidad por su futuro.  De ahí que muchos chicos hoy en día postergan su matrimonio o alargan su carrera universitaria.

Podemos fallar por tener una mentalidad egoísta.  Esta es algo para lo que no necesitamos esforzarnos mucho en esta era a la que algunos sociólogos denominan “hiper-individualista”.  Todo está centrado en la búsqueda del placer inmediato, en la auto-gratificación, así que ¿por qué pensar en la próxima generación?  ¿Por qué preocuparme por dejar un mejor planeta cuando lo máximo es disfrutar el presente? Pienso que esta es el área de oportunidad de los millenials y los nativos digitales quienes son los grandes protagonistas para cambiar las tendencias de esta sociedad contemporánea narcotizada por el consumo.

Durante las últimas siete semanas compartimos a través de este espacio el legado que el rey David le dejó a su hijo Salomón: fe, pasión, diseño, instrucciones, riquezas, ánimo y su ejemplo; todos ellos con un común denominador: el propósito de Dios.  De ahí que el autor de Hechos de los apóstoles escribiera casi mil años después de su muerte y a manera de epitafio: “Ciertamente David,  después de servir a su propia generación conforme al propósito de Dios,  murió” (Hechos 13.36a). ¿Qué quiere decir con que David sirvió a “su propia” generación? Pienso que en la persona de Salomón,  David logró “conectar” con la siguiente generación y esa es la propuesta para el día de hoy en nuestro cierre de esta serie: CONECTARNOS DE ACUERDO AL PROPOSITO, obviamente, el propósito de Dios.

Muchos piensan que “conectarnos” consiste en vestir como adolescente o hablar como cholo, o estar todo el día en face o Instagram.  Eso no es “conectarnos”. Por el contrario, eso produce una enorme inseguridad y “desconexión” del corazón de nuestros hijos.  Porque nuestros hijos necesitan padres que sean padres, no más amigos.  Porque nuestros hijos necesitan padres que sean mentores, no cuates.  Porque nuestros hijos necesitan padres que sean facilitadores y no obstructores en el camino de la vida.

Les propongo tres acciones que nos ayudarán a conectarnos con éxito con la siguiente generación:

(1) COMPARTIR: Pasemos tiempos de calidad para conocerlos más y descubrir sus talentos y habilidades.  Para saber cómo ser mejores padres para ellos, para que cumplan sus sueños.  No los nuestros.  Disfrutemos de ellos, celebremos cada momento único. Eso es conectarnos de acuerdo al propósito de Dios.

(2) HABILITAR: Empoderémosles para la vivir, no para tener miedo de vivir.  Facilitamos su camino con todos los recursos necesarios sin que esto genere debilidad de carácter. Esto significa no darles todo lo que pidan, sino darles lo que verdaderamente necesitan, especialmente nuestro amor y compromiso incondicional.  Esto también es conectarnos de acuerdo al propósito de Dios.

(3) ACOMPAÑAR: permitamos que se equivoquen.  A veces es la única forma de aprender.  Como también lo fue para nosotros.  A veces esto requerirá corrección, hagámoslo sin temor. A veces solo será llorar con ellos.  No juzgarles, ni enseñarles, solo “acompañarles”.  Sin duda esto es conectarnos de acuerdo al propósito de Dios.

Como en la carrera de relevos, la clave es aprender a correr juntos sin perder de vista la meta: conectar con la mirada, sincronizar la velocidad y correr con el corazón esos pocos metros que bien pueden simbolizar toda una vida.  Gracias a El Sol por dejarnos correr juntos estas primeras siete semanas!

Fuente: Leonardo Lombar

Editado: Periódico UNO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .