Multinacional abortista Planned Parenthood no comparte equipos médicos

La entidad insiste en que mantener su equipo de protección personal para realizar abortos es más importante incluso durante la pandemia del COVID-19.

La imagen de valientes y sacrificados trabajadores de la salud envueltos en bolsas de basura en el hospital Mount Sinai West en el centro de Manhattan, Nueva York, debido a la escasez de equipos de protección personal es una imagen horrible de la crisis del coronavirus. A pesar de las garantías del gobernador Andrew Cuomo de que todo está bien, las enfermeras informan de que una grave escasez pone en riesgo sus vidas, y se ha hecho un llamado nacional a la acción, pidiendo donaciones de equipo para salvar vidas.

Una organización que no responde al llamado es Planned Parenthood, que parece insistir en que mantener su equipo de protección personal para realizar abortos es más importante que ayudar a quienes intentan salvar vidas aún a riesgo propio.

Meera Shah, directora médica de Planned Parenthood en los suburbios de Long Island, Westchester y Rockland en la ciudad de Nueva York, dijo que las clínicas no cerrarían y añadió: “La atención relacionada con el embarazo, especialmente la atención del aborto es esencial y afirma la vida”.

Según informó el diario The New York Post: “Como los suministros básicos se agotan peligrosamente, los hospitales necesitan la ayuda de todos ahora”. Pero en lugar de contribuir a los esfuerzos para salvar vidas vulnerables en todo el país, el proveedor de abortos número 1 de la nación está trabajando las 24 horas, tratando de garantizar que su negocio continúe sin cambios. De hecho, se utiliza este momento de crisis para presionar para obtener más recursos y reducir la regulación de sus negocios.

Mientras tanto, otras compañías están cerrando algunas operaciones para reconfigurar sus esfuerzos para fabricar equipos que salvan vidas. Empresas como Ford, 3M, MyPillow, Hanes y Anheuser-Busch han modificado sus recursos para crear productos para quienes están en primera línea.

En Texas, el gobernador Greg Abbott respondió al “desastre de salud pública” del COVID-19 al decidir que las cirugías no esenciales, incluido el aborto, deberían cesar porque “la capacidad del hospital y el equipo de protección personal se están agotando por cirugías y procedimientos que no son médicamente necesarios para corregir una afección médica grave o para preservar la vida de un paciente”.

Sin embargo, la respuesta de Planned Parenthood no fue contribuir a la necesidad en Texas, sino llevar a Abbott a los tribunales para que permanezca en funcionamiento. Y se hace lo mismo en múltiples estados.

Fuente; Evangélico Digital

Edicion: Periódico UNO

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