El poder de la soledad

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¿Puede acaso haber algo de bueno en el estar solos? ¿Será que aquello que por tanto tiempo quisimos evadir, al fin se ha logrado apoderar de cada rinconcito de nuestros días, de nuestras vidas?¿Qué sucede en nosotros, cuando aquello que era la excepción a la regla, hoy se ha convertido en la regla?

La soledad se ha convertido en la fiel compañera de muchos, y en este tiempo que atravesamos ha pasado a ser la más indeseable de las compañías. 
Están aquellos que se encontraron con ella tiempo antes de que un virus que parecía estar lejano, llegara a nosotros. Razones sobran, son variadas, pero el final es el mismo: estamos solos. Aislados.

Vemos la vida pasar desde donde estamos… si es que pasa, porque para muchos pareciera ser que la vida de repente se detuvo.

Quiero escribirte hoy a ti, que tal vez estás solo físicamente; y también a ti, que quizá estás en casa con tu familia, pero te resultan completos desconocidos y sientes soledad en tu corazón. Quiero escribirte a ti, que nadie te forzó a estar solo, pero de repente extrañas un toque afectuoso, una mirada de cariño.
Q

uiero decirte que la soledad esconde un poder sorprendente si sabes buscar. La soledad es una indeseable compañía pero una excelente maestra. La soledad llega a revelarnos aquello a lo que hemos hecho oído sordo por años; llega a confrontarnos con nuestras luchas más internas, incluso en ocasiones con las más vergonzosas.La soledad viene sin aviso y nos sorprende, para probarnos a nosotros mismos que en ocasiones nos hemos “auto abandonado”, nos hemos relegado, nos hemos olvidado.

La soledad llega y convierte el ruido en silencio… ahora puedes escuchar tu respiración, ahora puedes darte cuenta lo que estás pensando… ahora puedes replantearte el dónde estás y cómo has llegado hasta ahí. Ahora, por fin, puedes descubrirte, reconocerte, perdonarte, elegir amarte, porque es a ti mismo a quien siempre tendrás.

Ahora, en la soledad, puedes llorar lo que necesites llorar, para después secarte las lágrimas y saberte fuerte. Ahora, en la oscuridad de la soledad, puedes encontrar luz, elegir vivir en ella y prepararte. Prepárate porque este tiempo de soledad va a terminar. Prepárate porque el cómo vivas esta soledad, te habilitará para disfrutar verdaderamente de la compañía de los demás. Y cuando esto haya pasado, cuando la regla vuelva a ser la excepción, tendremos gente en las calles, escogiendo compañías sanas, porque aprendieron a sanar en la soledad, y ahora tienen su propia riqueza que ofrecer.

Por último, quiero regalarte esto que escribió Salomón, el hombre más sabio sobre la tierra, y puedes leerlo para ti: “Porque no se acordará mucho de los días de su vida (de los dolores de la vida); pues Dios le llenará de alegría el corazón” (Ec. 5:20).

Pastor Leonardo Lombard

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