Las buenas noticias “no venden”

En una conferencia de prensa una joven periodista preguntó a la autoridad sanitaria: ¿Cuántas son las personas contagiadas que sanaron del virus? La autoridad reaccionó con sorpresa, no tenía el dato a la mano; sabía el número de personas que habían muerto, pero no el de aquellas que se habían sanado. No estaba preparada para dar una buena noticia.

Todos sabemos que las buenas noticias “no venden” y que las malas noticias “corren rápido”.  Y que por supuesto que las noticias falsas o “fake news” están de moda.  Pero no es mi propósito venderte nada, ni asustarte con una mala noticia más, ni engañarte con noticias falsas. ¡Quiero compartir contigo “buenas noticias”, buenas noticias acerca de una victoria, eso es el evangelio!

Las religiones te aconsejan acerca de cómo puedes salvarte, acerca de lo que debes o no hacer para “ganarte” el cielo. El evangelio, en cambio, son noticias acerca de lo que ya ha sido hecho. De algo que ya ha sucedido. Lo puedes ignorar y rechazar o lo puedes creer, pero no lo puedes cambiar.

Las religiones tienen un fundador, el cual se dice provenir de Dios, que te dice “te voy a mostrar lo que tienes que hacer para llegar al cielo”. El evangelio, en cambio, nos habla de una persona que te dice “yo soy Dios”, te amo y no importa lo que hiciste o viviste, vine a buscarte. 

Todas las religiones se basan en el mérito que debes alcanzar para “llegar a Dios”. El evangelio, en cambio, se basa en lo que Jesucristo hizo por nosotros: se hizo hombre, vivió sin jamás pecar.  Murió en el lugar que nosotros merecíamos, lo hizo por amor, para darnos vida. Al tercer día resucitó.

Muchas personas piensan que el cristianismo es un tipo de “consejería” acerca de principios de vida. Pero el evangelio es mucho más que eso, es una buena noticia que te confronta con la necesidad del Salvador, que cuando te “cae el veinte” tiene el poder de cambiar tu vida: “Porque el evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Rom.1.16)

En la antigüedad la palabra “evangelio” se utilizaba especialmente para designar la recompensa del que trae la noticia de una victoria. El mensajero, tenía dos opciones al entregar su mensaje: si la noticia era mala, no querría llegar tan rápido, pero si la noticia era buena, no veía la hora de llegar para darla, de ahí que el profeta Isaías escriba 700 años antes de Cristo: ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas,  del que anuncia la paz,  del que trae nuevas del bien,  del que publica salvación,  del que dice a Sion:   ¡Tu Dios reina! (Isa 52:7 RV60) El día de hoy, no veía la hora de que saliera este artículopara hacerte llegar estas buenas noticias,  que ya tienen muchos años, pero cuyos efectos están más vigentes que nunca. Mi mayor recompensa es participar de la alegría de que la creas. ¿Qué vas a hacer con estas buenas noticias?

Pr. Leonardo Lombar

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