Aprende a vivir un día a la vez

Una de las cosas que probablemente mejor aprendimos en estos primeros meses del año es acerca de cómo vivir “un día a la vez”

La mayoría de nosotros comenzamos el dos mil veinte con un montón de planes, propósitos de año nuevo y agendas saturadas. De repente, casi de un día para otro, tuvimos que dejarlos a un lado.Quizá te habías dicho a ti mismo: “Este semestre voy a duplicar mi rendimiento en el gimnasio”; pero lo único que lograste es duplicar la ingesta de comidas diarias. O tal vez ya tenías los pasajes para un viaje al extranjero porque querías conocer otros lugares, y lo único que conseguiste fue conocer mejor el fraccionamiento donde vivías.Como propósito de año nuevo pensaste: “En los primeros meses del año voy a hacer crecer mi negocio”. Pero lo único que lograste fue a duras penas alcanzar la meta de no cerrarlo.  El hombre propone y Dios dispone. No está mal que planifiquemos, pero no está bien que lo hagamos sin considerar que Dios es soberano para alterar nuestra agenda.  

En el famoso sermón de la montaña, Jesús les enseñó a sus seguidores que debían aprender a vivir un día a la vez“no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día ya tiene sus problemas” (Mateo 6.34).Es interesante notar que este consejo está precedido de aquella otra máxima: “Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas vendrán por añadidura”.

Vivir un día a la vez es estar conscientes de que  mientras vivamos en esta tierra, todos los días tendrán sus problemas.  Pero, como en la clase de matemáticas, los problemas no son para angustiarnos sino para resolverlos.  Son los que nos mantienen vivos, pensantes, activos, creativos, pero sobre todo, dependientes de Dios. 

Vivir un día a la vez es aprender a disfrutar cada momento como único e irrepetible, sabiendo que hay oportunidades que no regresarán.  Como dijimos hace unas semanas, no es tan importante preguntar “cuándo” termina esta crisis sanitaria, sino “cómo” saldré de la misma. Puede que estos cuarenta días (que ya son más de sesenta), definan como vivirás los siguientes cuarenta años de tu vida.  

Vivir un día a la vez, es valorar el hoy como un día crítico, porque es lo único que realmente tenemos y de lo que somos responsables; así lo dice el apóstol Pablo: “no menosprecien el amor que Dios les ha demostrado. Dios dice en la Biblia: “Cuando llegó el momento de mostrarles mi bondad, fui bondadoso con ustedes: cuando necesitaron salvación, yo les di libertad” ¡Escuchen! Ese momento oportuno ha llegado. ¡Hoy es el día en que Dios puede salvarlos!”(2 Cor. 6.1,2 TLA). Lo más increíble de este desafío que Dios nos hace es que cada día está vigente.  Si lo lees mañana estará vigente.  Y pasado también lo estará.  Porque cada día es un “hoy”.  El problema de la oferta de Dios no es que su amor cambie,  sino que nuestro corazón se endurece con el paso del tiempo. Si tu corazón todavía está tierno, no lo dudes, ¡entrégale tu vida a Jesús!

Casi al final de esta contingencia, a un paso de entrar en algo desconocido que bien se le ha denominado  la “nueva normalidad”,te propongo que aprendamos a vivir “un día a la vez”. 

Pastor Leonardo Lombar

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