“Te perdono”

Existirán veces en que si una persona nos hiere o nos hace daño, no habrá que mirar ni prestar atención a la ofensa, sino que habrá que poner los ojos en la persona que nos ofende. Tratar de ver qué dolor, qué angustia o qué frustración la mueven para tratar de perjudicarnos. Esa sería una mirada profundamente cristiana.

Quizá puedas discernir que esa persona no quiere hacerte daño, sino que, presa del sufrimiento de su alma, se siente impulsada a actuar de una manera que no quisiera. Comúnmente las personas que nos hieren u ofenden viven con un gran dolor en su propia vida. Todo lo nocivo y tóxico que emiten es testimonio de lo que sienten en su alma. En vez de atacarlos, debemos enfocarnos menos en la ofensa y con compasión ver a la persona como alguien muy necesitado del amor de Dios, y tratar de brindárselo nosotros. No es una tarea fácil, pero es lo que al Señor le agrada.

Fuente: Tomado del libro: “Te perdono” de Marcelo Laffitte

Editado: Periódico UNO

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