“Dame ese monte”

¡Dame ese monte!El autor de esta frase es un hombre de ochenta y cinco años, reclamando una promesa que tenía más de cuarenta años de antigüedad, y que pudo haber caducado en la hostil vida del desierto,  pero que a causa de su actitud creyente, valiente y perseverante estaba más vigente que nunca; si, la promesa y el anciano; listo para tomar la tierra que se le había asignado, sediento de pelear la batalla con los afamados gigantes de la época,  dispuesto a dar su vida por ese sueño; su nombre: Caleb, hijo de Jefone.

¿Qué lo llevó a Caleb a mantener su actitud de conquista vigente por tanto tiempo? En primer lugar, su confianza estaba en Dios no en los hombres.  Sus contemporáneos lo habían defraudado, pero el sabía que Dios nunca le fallaría. En segundo lugar, Caleb no le echó la culpa a los demás, no se quejó por todas las penurias que había pasado en el desierto a causa de los incrédulos espías.Por último, entendió su lugar en el liderazgo, respaldando todo el tiempo a Josué, quien ahora era el líder principal de la conquista. Caleb sabía que ese tiempo era un tiempo de entrenamiento y entonces vio cumplido su destino:“la tierra descansó de la guerra”. Fue el único de los conquistadores que logró expulsar a todos los enemigos.

¿Cuál es tu actitud frente a las circunstancias adversas de la vida?¿Cuál es tu actitud frente a esta contingencia? ¿Estás desanimado porque perdiste el trabajo o porque te redujeron el salario? ¿Estás desanimado porque no pudiste entrar a la carrera que querías o porque ya no regresaste a tu lugar escuela foránea?¿Estás deprimido porque te dejo tu novia o porque tus amigos no te dan “like” en Instagram? Sé que esto es muy de los chavos, pero seguramente tengamos lectores de entre ellos.

La propuesta de este día es que tomemos el ejemplo de Caleb: aferrémonos a las promesas de Dios, puede que pase algún tiempo pero sus promesas no tienen fecha de caducidad. No vivamos echando la culpa a los demás: ni a la familia, ni al gobierno, ni a las circunstancias.  Asumamos la propia responsabilidad. Entendamos el lugar que nos toca ocupar, a veces tendremos que llevar la carga mayor, pero otras veces necesitaremos aprender a respaldar a otros.

William Wilberforce pasó a la historia como el gran responsable de la abolición de la esclavitud inglesa. En el año 1791 propuso un proyecto de ley a la Cámara de los Comunes y aunque la ley fue aprobada unos años después, no fue sino hasta 1833 cuando se emitió el acta para dar la libertad a todos los esclavos en el Imperio Británico”. Tuvieron que pasar cuarenta y dos años para ver realizado su sueño.Wilberforce, como Caleb, le dijo a Dios “Dame ese monte¿Cuál será el tuyo?

Pastor Leonardo Lombar

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